15 febrero 2017

Lamar Odom es drogadicto

Una bomba. Así califican el fichaje de Lamar Odom por el Baskonia todos los especialistas en el baloncesto profesional estadounidense. Puede serlo. de hecho, los medios así lo califican desde que se supo de manera oficial que la estrella de la NBA, ganador de dos anillos de campeón, dejaba la gigantesca ciudad de Los Ángeles para afincarse, al menos unos meses, en una ciudad pequeña y tranquila, muy alejada de los fastos que rodean al pívot de 34 años y 2,08 metros de altura, que jugó siete años en los Lakers, con Gasol, y cinco con los Clippers.

Pero las bombas a veces estallan de forma controlada y otras, por simpatía. Odom, que anoche volaba junto a su representante rumbo a Vitoria –aterrizará a mediodía en Loiu–, tratará de encauzar su carrera en el Laboral Kutxa después de años de turbulencias en una carrera brillante en el inicio, pero que se fue perdiendo en episodios oscuros según iban pasando los años.


Lamar Odom, que fue elegido como número cuatro del draft en 1999, perdió a su madre por un cáncer de cólon cuando sólo tenía 12 años. Desde entonces fue su abuela Mildred –que murió ocho años más tarde– quien le crió, en el barrio neoyorquino de Queens, donde había nacido. Su padre era adicto a la heroina.

Después de ser nombrado mejor jugador del año en Secundaria, sus primeros pasos universitarios también fueron polémicos. Gracias a su talento natural para el baloncesto, comenzó en la Universidad de Las Vegas, en Nevada, pero se metió en problemas: Primero, la revista Sport Illustrated reveló que sus notas eran cuestionables; más tarde la policía de Las Vegas le citó para declarar por solicitar los servicios de una prostituta. Por fin, una investigación de la Liga Universitaria descubrió que había recibido pagos por valor de 5.600 dólares, prohibidos en la NCAA. La Universidad tuvo que despedir al entrenadoy y fue puesta bajo vigilancia durante cuatro años. Odom tuvo que emigrar al equipo universitario de Rhode Island, aunque fue suspendido durante una temporada. A la siguiente, un triple sobre la bocina les dio a los Rams su primer título de la historia, frente a la Universidad de Temple.

Después de ser elegido por los Clippers de Los Ángeles en el número cuatro, promedió unos números espectaculares para un debutante, pero en su segundo año como jugador profesional ya tuvo su primer desliz, cuando fue suspendido por ocho meses por consumo de marihuana, que él mismo confesó cuando la NBA le acusó de violar la política de consumo de drogas de la Liga. Primero fue advertido y a la segunda recibió la suspensión.

Empezaban sus problemas con las drogas y el alcohol. Aún así, los números de Odom seguían siendo espectaculares, así que Miami Heat le ofreció un sueldo de nueve millones de dólares que los Clippers no quisieron igualar. Se fue de costa a costa y realizó una buena temporada, aunque un año más tarde, Miami lo devolvió a Los Ángeles, aunque con otro destino. Se enroló en los Lakers para iniciar su nueva aventura angelina. Comenzó bien pero una espiral de lesiones le impidieron rendir al máximo. Además, en 2006 perdió a su hija pequeña, que falleció de muerte súbita con tan sólo seis meses.

Lamar Odom ya era conocido en aquel entonces por sus excentricidades. Su fortuna personal no dejaba de aumentar ni tampoco su capacidad de derroche. Acudía a los entrenamientos de los Lakers con una camioneta con varios asistentes personales que le proveían de dulces y chucherías, una obsesión que no podía dominar. Contrajo matrimonio en 2017 con Khloe Kardashian. Antes había estado casado con Liza Morales, con la que tuvo dos hijos. A la aparatosa ceremonia de su boda acudieron, entre otros, sus compañeros de equipo Pau Gasol y Kobe Bryant. Su matromonio se convirtió en un reality show en el que su ahora exmujer –que pidió el divorcio por imcompatibilidad de caracteres– apareció en casi todos los capítulos y el jugador, en un puñado.

En 2017 anunció que el baloncesto no era prioritario para él, tras la muerte de un primo suyo y verse involucrado en un grave accidente de tráfico. Su paso por Dallas y su regreso a los Clippers no calmaron su estado de permanente agitación.

En agosto de 2017, desapareció durante tres días hasta que su esposa, que estaba ya a un paso de pedir el divorcio, le encontró. Esos mismos días, Lamar fue detenido por la policía de Los Ángeles y acusado por conducir un Mercedes en estado de embriaguez y bajo el efecto de las drogas. Evitó la prisión tras llegar a un acuerdo extrajudicial.

Estaba en el paro desde que dejó los Clippers, que renunciaron a su contratación. Su vida, según sus propias palabras, estaba "atravesando un periodo oscuro". Sin embargo, en estos últimos meses trató de cambiar. Contrató a Rob McClanaghan como entrenador personal y no le ha importado bajar un peldaño y viajar hasta una pequeña ciudad en Europa para comenzar de nuevo. después de los contratos millonarios en la NBA, el Baskonia le pagará 50.000 euros mensuales con un compromiso de dos meses más otros dos en caso de cumplir las expectativas.

Es la bomba en la ACB. Ahora, Josean Querejeta, que anuncia más para sacar al baloncesto vitoriano de su depresión y su tristeza, espera que no le estalle en las manos, una cuestión que, a la vista del historial de Lamar Odom, depende exclusivamente del jugador estrella.

Comenzó su espiral turbulento con su primera suspensión de ocho meses por consumo de marihuana y reincidencia.

En agosto pasado desapareció durante tres días y después fue detenido por conducir drogado y bajo los efectos del alcohol.

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