23 marzo 2014

Los Rolling Stones no son más que unos drogadictos

Teniendo en cuenta el turbio pasado de sus «Satánicas Majestades» sorprende, resultan increíbles los componentes del menú de The Rolling Stones. Dieta sana, perfecta para soportar los agotadores excesos de una gira «universal», donde el alcohol brilla por su ausencia, excepto en el caso de Keith Richards que pide, en las ciudades de la gira, 4 botellas de vodka. 

Para el resto de los miembros centrales de la banda -con menú distinto al del resto de los componentes de la gira- zumos de fruta, agua mineral y bebidas de cola son los líquidos permitidos. Una dieta «para enfermos», como comentaba uno de los encargados de montar el escenario en Madrid," complementada por pescado hervido, patatas al vapor y toneladas de fruta y verdura y se supone que alguna que otra «pizza», teniendo en cuenta su petición de tener constantemente un servicio de «pizzas» a domicilio a su disposición. 

Alimentos frugales únicamente «alegrados» por caprichos como el del agua de «Evian» y miel requerido por Mick Jagger, para conservar a punto las cuerdas vocales o los paquetes de chicle «dentine» y coca colas light, antojos de Keith Richards. Una muestra más de su preocupación por la salud es el detalle de la clínica completísmima que les acompaña y la extraña petición de cincuenta sillas de ruedas en cada concierto de la gira.

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