16 octubre 2017

La Sanidad Pública ese monstruo con dos cabezas

Alguien dijo que la Sanidad Pública era un monstruo de dos cabezas. Económicamente, depende del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y políticamente del de Sanidad. Este hecho, provoca situaciones insólitas. El Insalud, que depende de Sanidad, tiene rango de dirección general, pero con más presupuesto que todo el ministerio junto. La razón de esta paradoja es bien simple. Constitucionalmente, la Seguridad Social funciona como «caja única», pero la sanidad es suceptible de ser transferida a las Autonomías. Si al Ministerio de Sanidad se le transfirieran los recursos que ahora están en la Seguridad Social, la Administración Central perdería el «control» económico y, por eso, el Gobierno mantiene vivo el monstruo bicéfalo. La gestión está transferida, pero el dinero sigue saliendo de la «caja única». 


La situación es aún más paradójica año tras año, si 'se tiene en cuenta que cada ejercicio aumenta el porcentaje de ingresos de la sanidad vía impuestos, en detrimento de las cotizaciones sociales, las que salen de las nóminas de los trabajadores. Al finalizar 1991, el Estado habrá «inyectado» el 68% de los gastos sanitarios totales, lo que significa un crecimiento del 12,3% respecto al año anterior y 1,43 billones de pesetas en términos absolutos. El Insalud monopoliza la gestión sanitaria pública (un 97%), sin incluir los recursos que destinan ayuntamientos e instituciones lucrativas y no lucrativas. En total, el gasto sanitario en España ronda los 2,5 billones de pesetas, lo que supone un 5% del PIB a precios de mercado en 1991. 

Una cantidad astronómica, pero que se disparará en los próximos años. Según el «informe Abril», si el PIB crece en los próximos años entre un 2,5% y un 3,5%, el gasto sanitario pasará a oscilar entre el 8% y el 8,3% del PIB. Esto será debido, fundamentalmente, al envejecimiento de la población y la mayor calidad del servicio que demandarán los usuarios. Este incremento del gasto sanitario sólo podrá financiarse fiscalmente ya que, y en esto sí que hay consenso, subir las cotizaciones sociales redundaría en los costes empresariales y en su competitividad. La propia estructura del gasto sanitario es un tema a reconsiderar. Actualmente, España se gasta en investigación sanitaria 3.940 millones de pesetas, lo que supone apenas un 0,2% del presupuesto total, mientras que a la formación del personal sanitario únicamente se destina el 0,8% del gasto.

13 octubre 2017

Los árabes se quedan sin dinero en efectivo

Naseer Mohammed Shah, embajador de Pakistán en España, tuvo el 4 de julio pasado su día de suerte, porque 24 horas antes de que el Banco de España, siguiendo la estela del de Inglaterra, decidiera cerrar la representación del Bank of Credit and Commerce en España, Shah retiró todos los fondos que tenía en su cuenta personal abierta en el BCCI de Madrid. Menos «baraka» (fortuna, en árabe) tuvo su embajada, cuyas cuentas han quedado embargadas por el cierre. El lunes, 8 de julio, el personal de la delegación paquistaní -10 ciudadanos españoles y otros 10 orientales- no pudieron cobrar su nómina porque la ventanilla abierta en la calle Serrano estaba ya cerrada.


La embajada de Pakistán en España tenía algo más de 50.000 dólares y cerca de 4 millones en euros convertibles. Para atender los salarios el gobierno de Karachi se ha visto obligado a remitir fondos a su representación diplomática en Madrid. Los paquistaníes han intentado pedir explicaciones al Banco de España, «porque al final quienes pagan son los clientes del banco», pero en las Cibeles se han parapetado tras el origen «británico» de la decisión. Idéntica suerte han corrido otras embajadas árabes instaladas en Madrid, como la del Líbano, Egipto, Turquía y los Emiratos Arabes Unidos. Por el momento el Fondo de Garantóa sólo devuelve un millón y medio de euros por cada titular. La delegación egipcia tenía abiertas en el BCCI de Madrid dos cuentas por importe de medio millón de dólares cada una, unos 110 millones de euros en total, de los que sólo han podido disponer por el momento de los citados 1,5 millones de euros. También ellos se han visto obligados a recibir auxilio monetario desde El Cairo para mantener en marcha la delegación. 

«No pensamos tomar ninguna iniciativa contra nuestros amigos españoles o de los Emiratos. Simplemente esperar», dijo un portavoz de la embajada. El BCCI ha gozado de gran popularidad dentro de la comunidad árabe e hindú radicada en España. De hecho, fue el principal prestamista de las empresas de importación y exportación de productos electrónicos, actuando en algunos casos con mucha liberalidad. En parte, esto se debía a las directrices del anterior propietario del BCCI, Agha Hassa Abedi, quien ordenó no ser extremadamente duros en los «incobrables». Se cuenta incluso el caso de un árabe residente en la lujosa urbanización madrileña de La Moraleja, residencia de ricos y famosos, al que el BCCI no ejecutó un importante préstamo impagado. Esta orientación tan permisiva varió de dirección cuando el jeque Zaled del emirato de Abu Dhabi compró el banco en 1990. A partir de entonces según cuentan fuentes del banco, la gestión se hizo «más occidental».

Por ejemplo, se dio la orden de que créditos que superasen 25 millones de euros deberían tener avales rigurosos y ser autorizados por la central de Abu Dhabi. Ahora bien, el hecho de que el BCCI fuese un banco árabe no quiere decir que la mayoría de los clientes también lo fueran pues más del 70% de sus depositantes son de origen español. El Banco tenía un pasivo de 24.000 millones de euros y en España contaba con recursos suficientes para satisfacer las demandas de los depositantes, ya que su patrimonio es positivo en unos 2.000 millones de euros. La plantilla del BCCI se pregunta en qué se basa Mariano Rubio para intervenir un banco que, contablemente, no tenía problemas. La única explicación plausible es que, tras la intervención en Londres, si no se hubiese echado el candado en el BCCI, al día siguiente se habría presentado una «estampida» de clientes para retirar sus depósitos.

10 octubre 2017

Abu Dhabi critica al Banco de Inglaterra

Aprovechando el caso del BCCI el tesoro británico ha modificado algunas leyes sobre bancos intervenidos para evitar las manipulaciones de las cuentas corrientes. Según las modificaciones introducidas por el Tesoro, los depositantes podrán exigir el 75% de sus depósitos originales (antes de la intervención) hasta un máximo de 15.000 libras esterlinas, es decir 2,8 millones de euros. Esto se hizo así porque el gobierno advirtió que algunos depositantes habían tratado de dividir sus ahorros entre varias cuentas adicionales puestas a nombre de familiares o de terceros. 


Con ello, la posibilidad de obtener devolución de sus depósitos era mayor que si ese dinero se reuniese en una sola cuenta. «Esto nos ha permitido cerrar un agujero legislativo», dijo una fuente de la administración británica. 

El principal accionista del BCCI, el Gobierno de Abu Dhabi (uno de los Emiratos Arabes Unidos), prometió inyectar 5.000 libras esterlinas por cada depositante (unas 860.000 euros) hasta que se solucione el conflicto. Por otro lado, un portavoz oficial del gobierno de Abu Dhabi dijo que las declaraciones en las que criticaba al Banco de Inglaterra y que habían sido publicadas por la prensa de este país eran «absolutamente incorrectas». Añadió que los 30.000 clientes del Banco que están en Abu Dhabi recibirán una compensación parcial en los próximos días.

07 octubre 2017

Burocracia sanitaria

Parece que el señor Solchaga está dispuesto a meter su tijera mágica en los presupuestos que su departamento elabora y dejarnos a los españoles sin un «duro» para carreteras. La culpa la tiene, según dice, el aumento de las pensiones. 


Aviados vamos los españoles habida cuenta del envejecimiento paulatino de la población y del aumento de la esperanza de vida si Solchaga sigue pensando de esta forma. Sin embargo el ministro no mira el despilfarro y duplicidad que suponen algunos cargos burocráticos como los de directores territoriales del Insalud, donde 17 señores, ascendidos a dedo, con sueldos de ministro y, por si fuera poco, coches oficiales, secretarias y demás «staffs», ejercen su cargo representativo con consejeros de Sanidad en las comunidades autónomas, directores provinciales del Insalud, delegados de Salud de cada comunidad y un largo etc. que le supone al Estado español un montón de millones de nóminas de amiguetes que no hacen prácticamente nada. Ahora que tanto se habla de «privatizar» la sanidad para obtener mejores rendimientos, ¿no le parece a Solchaga un despilfarro que un señor ascendido a dedo, cohabite en Galicia, Navarra, Madrid, Castilla o Murcia con los consejeros de Sanidad de cada comunidad autónoma? ¿no le parece al señor Solchaga que ya está bien de cargos y carguitos cuando no hay un duro para carreteras o para mejorar la sanidad?

04 octubre 2017

Los bancos españoles de capa caída

Los 24.000 millones de euros que disponía el BCCI se han convertido en el «zorro» preferido de la banca española. Desde que el pasado julio el Banco de España intervino al BCCI, los departamentos comerciales de los «siete grandes» están haciendo jornadas extras para «convencer» uno por uno a los 20.000 clientes del BCCI de la «conveniencia» de traspasar el dinero a otro banco. El Banco Central ha sido uno de los más activos en esta peculiar manera de pescar. En el BBCI sospechan de que, de alguna manera, alguien en el Central se ha apoderado de las listas que tenía el Fondo de Garantía.

Algunos clientes del BCCI confirmaron a este periódico que representantes del Banco Santander pero sobre todo del Central les llamaron por teléfono a sus domicilios particulares para intentar convencerles de la necesidad de transferir sus fondos al Central una vez que el BCCI fuese completamente liquidado por el Fondo de Garantía. «Fue muy correcto y educado, pero no me parece ético», dice este cliente. Una fuente importante del BCCI también calificó esa actitud de «poco ética» y añadió que también muchos de los 300 empleados del BCCI han recibido ofertas similares porque en la listas no aparece quién es cliente y quién empleado. En teoría, los bancos privados no pueden acceder directamente a las listas de clientes. Según Eloy Valdecantos, del Fondo de Garantía, «nosotros no hemos entregado ninguna lista». La ley prevé que, en una primera etapa, cada cliente de un banco intervenido, (el BCCI tenía unos 20.000 en toda España) tiene derecho a recuperar 1,5 millones de euros. El sistema que se utilizó para pagar ese millón y medió inicial consistía en que los empleados del Fondo «tomaban prestado» un espacio en las oficinas de los «siete grandes» y pagaban a los clientes del BCCI de acuerdo con las iniciales de su apellido. 


Los empleados del Fondo sólo llevaban el nombre del cliente y el número del cheque, para reconocer a los depositantes del BCCI. Según explica Valdecantos, los empleados del Fondo tenían listas parciales y estaban obligados a devolverlas cuando terminasen de pagar. No obstante se han dado casos en los que un cliente que cobró por Banesto, recibió llamadas telefónicas del Central. Esto puede haber sucedido porque el Banco Central disponía previamenyte de las listas de los clientes del BCCI a través de un banco de datos, o de la guía telefónica o del propio Fondo. Una fuente del departamento de Producción y Control del Banco Central afirmó que lo único que puede haber pasado es que alguien de la agencia ofreciese productos financieros a los depositantes del BCCI en el instante en que retiraba su cheque.

Pero la verdadera caza no llegará hasta que empiecen a liberarse de lleno los 24.000 millones de euros del BCCI tras la liquidación. El BCCI tiene un superávit de 2.000 millones de euros, lo que significa que, en teoría, tarde o temprano los clientes recuperarán sus depósitos si mayores contratiempos. «Los otros bancos están asustando a nuestros clientes diciéndoles aquello de que ya se sabe lo que pasa con los bancos pequeños y extranjeros», afirma una fuente del BCCI. La mayor parte de los clientes del BCCI, unos 11.000. están domiciliados en Madrid. La mayor parte de los clientes del BCCI, unos 11.000. están domiciliados en Madrid. Según fuentes del BCCI, la mayoría de los depositantes estaría dispuesta a volver a confiar en dicho banco si el nuevo dueño fuese Cajamadrid. En cambio, si el banco pasa a manos extranjeras, esos depositantes trasferirían sus cuentas corrientes a otros bancos. Por otra parte, hasta ahora los trabajadores del banco han recibido sus nóminas en toda regla, pero manifiestan serias dudas sobre su futuro.

01 octubre 2017

Ya no se venden periódicos

Cuando oigo hablar de la Prensa como cuarto poder, sonrío, pero si se refieren a los periodistas como detentadores de ese poder, me apresuro a extender un vale para sonreír cuando no tenga el labio cortado. Los santotomases tienen la oportunidad de meter la mano en la doble herida de RTVE y Claro. O ha cambiado el Gobierno -el poder- o los quinientos poderosos que están en la calle, y otros dos mil amenazados de cubrir la misma plaza, se equivocaron de bando y han sido purgados. Los descreídos no pueden quitarse de la cabeza la sospecha de que el cierre de Radio 4 no sólo obedece a la imperiosa necesidad de RTVE de tomar medidas que impidan la quiebra o volver a apezonarse de ubre gubernamental; será por carambola, pero quienes se ven beneficiadas son las emisoras de FM cuyas concesiones levantaron un bosque de antenas sobre el escándalo. 


Me apuesto mi paga del mes a que cuando cierren las emisoras de televisión autonómicas previamente el Gobierno habrá concedido las apropiadas licencias de escándalo para televisiones locales. Lo de Claro tiene ribetes de atraco: trescientos poderosos fueron atracados por dos administrativos -en el sentido peyorativo: trabajadores de empresas de prensa que, por darles igual desarrollar su trabajo en una fábrica de alpargatas, no pueden ser llamados periodistas. No contentos con el botín -trescientas nóminas-, disparan contra la realidad: «Hay un público lector en España para un diario de este tipo». 

Es verdad: los 50.000 que vendían, no los 600.000 que querían vender. En este país hay muchos lectores para una prensa popular, pero no para una prensa amarilla. Otra cosa son quienes ven amarillismo rodeándonos por todas partes menos por su istmo. Es su problema. O sea, que los periodistas, de cuarto poder, nada. Como mucho, cuarto querer y no poder.

28 septiembre 2017

Garibaldis de clase Z

Diez minutos antes de que te castigue el sonido del reloj despertador, los interrogantes masoquistas sobre las torturas cinematográficas que te va a deparar la jornada (ni ciega de copas se le hubiera ocurrido a la inspiración de Serrat parir en este festival el Hoy puede ser un gran día) consiguen que te levantes con un estado de ánimo parecido al del minero que va a picar en las profundidades más sombrías. De aperitivo, unos porteros con vocación y modales de guardaespaldas impiden la entrada a la proyección de los spots publicitarios que ha dirigido Woody Allen a cualquier informador que no trabaje para la prensa italiana. Según estos Garibaldis de clase Z, las elitistas órdenes han partido del propio Woody Allen, pero me resisto a creer que éste se lo monte de servil con los dueños de la COOP, cooperativa italiana de galerías de alimentación que le ha contratado (imagino que a precio de oro) con la intención de que otorgue certificado artístico y «pedigrí» a sus frutas y a sus quesos. Los privilegiados nativos que han podido disfrutar de la audaz incursión de Allen en el universo publicitario, aseguran que sus spots destilan gracia, eficacia y talento. El «money» fácil de la publicidad, que sedujo a Scorssese y le colocó temporalmente a las órdenes del imperio Armani, también ha conseguido el reclutamiento en sus ostentosas nóminas de otro cineasta genial.


Todos confiábamos en que la contrastada magia y el sentido de la épica y de la tragedia que caracterizan al director chino Zhang Yimou (Sorgo rojo, Ju Dou) redimieran de sus inexcusables pecados a este festival. La linterna roja, a pesar de su compacta factura, de la fascinación que regala su música y su luz, de estar protagonozada por la bellísima y excelente actriz Gong Li (elemento fijo y agradecible en las películas del gran esteta Zhang Yimou), de narrar sin prisas y sin pausas el feroz vasallaje que padecían las mujeres de los ricos en la China de principios de siglo, de contagiarte la angustia y el progresivo enloquecimiento que sufren estas mujeres resignadas a su pasividad y a los caprichos del feudal marido, de hacerte sentir el paso de las estaciones con imágenes absolutamente brillantes, me deja frío y anhelando que aparezca la palabra fin y el desenlace de tanta sordidez. Las historias que contaba Zhang Yimou antes de esta abrumadora y localista La linterna roja, eran comprensibles y atractivas para el espectador de cualquier lugar, pero este exceso de rituales y este ritmo deliberadamente estático, aunque sigan revelando a un verdadero artista, me cansan y me desinteresan.

La histeria narrativa, la necesidad de ser original a costa de masacrar los nervios del espectador con rebuscados angulares y ojos de pez, el caos y la aparatosidad como principios estéticos, forman las cartas de presentación de Terry Gillian durante la primera hora de El Rey Pescador. Hasta entonces, el director de las insufribles El barón Munchaussen y Brasil intenta en vano dotar de poesía y de gracia al ejército de «clochards» que sueñan y se pudren en el submundo neoyorquino. La relación entre un vagabundo, colgado con las leyendas del rey Arturo y que se cree perseguido por un implacable dragón, y una estrella de la radio que se siente responsable de los crímenes y posterior suicidio de uno de sus manipulados fans, rebosa efectismo, sensiblería y crispación barata. Progresivamente, estos seudopersonajes van cobrando vida y autenticidad, transmitiéndonos su frustración y su esperanza, abandonando la caricatura y otorgando humanidad a sus gestos. 

A partir de una destornillante cena en un restaurante chino, en la que el redimido «yuppie» y su novia intentan que el vagabundo y una mujer que podría ser su pareja perfecta establezcan una relación que espante su mutuo desamparo, la película adquiere el tono de una comedia ejemplar, legítimamente sentimental armoniosamente graciosa. El siempre espléndido Jeff Bridges, la sorprendente y desconocida Mercedes Ruehl, y ese temible Robin Williams, tan aficionado a la sobreactuación, crean unos personajes cálidos, en la mejor tradición de las comedias urbanas y excéntricas. Incluso los que le reprochan su superficialidad a este Rey Pescador, salían de la proyección con una sonrisa difícilmente ocultable. Lo cotidiano es que el público «normal», entre el que orgullosamente me incluyo, abandone la sala con expresión de enterradores y deseos homicidas.